Sobre la gripe de 1918 en Jimena

El año 1918 ha quedado grabado en los anales de la historia como el fin de la Primera Guerra Mundial. No tanto como el año fatídico en que tuvo lugar la mayor pandemia mortal de la historia moderna y contemporánea y donde Jimena de la Frontera (Cádiz), como el resto de España y la mayoría del Planeta, no se salvó de su tremendo contagio.

Ignacio Trillo. Historiador

Se aborda aquí cuanto aconteció partiendo de lo local a lo global.

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Un cartel muestra el número de contagiados y muertos por la gripe de 1918 en una planta de construcción de aviones de guerra en Filadelfia. Como se puede observar en el cartel figura la denominación de “gripe española”. El término “influenza” se empleaba para definir una enfermedad infecciosa caracterizada por presentar fiebre, dolores musculares, dolor de garganta, dolor de cabeza y fatiga. Biblioteca del Congreso de EEUU. eldiario.es 

Se le llegó a llamar gripe española, cuando por el contrario todos los estudios, no exentas de otras teorías, sitúan su posible estallido, con posibles inicios, según la teoría más consolidada, en enero de 1918 en unos campesinos pobres del condado de Haskell, en Kansas (Estados Unidos)

Tras aminorarse, el 4 de marzo de 1918, se infestó un cocinero norteamericano de la base militar de Funston, también en Kansas pero a 480 kms del foco anterior, que generó 48 soldados muertos y varios cientos infectados, y cuyo destacamento en posteriores desplazamientos a otras bases norteamericanas, como Georgia, y en barco a los campos de batalla europeos, fueron propagando velozmente el mal, comenzando, más allá de Norteamérica, por la Bretaña francesa y a continuación expandiéndose por todo el Planeta incluyendo a España.

Así, en el inmediato abril de ese año, estaba ya velozmente extendida en las trincheras europeas de la guerra global que se libraba.

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El diario madrileño El Sol en su edición nacional del martes 28 de mayo 1918.

En España entró la pandemia en mayo desde el país galo, favorecido por las idas y vueltas de los obreros de la península ibérica que trabajaban allí supliendo la mano de obra autóctona que se hallaba en la guerra.

Desde el primer mes que irrumpió esa enfermedad desconocida, no pararon de arreciar las críticas, -improvisación, falta de medios, reacción tardía en la desinfección de espacios públicos, no disponer de un plan nacional para erradicar los puntos críticos y las viviendas insalubres, pensando que tenía un origen bacteriano…

Se publicó sobre todo en la prensa y en los partidos republicanos contra el gobierno de concentración que regía España por imposición del monarca, previo y al margen de la irrupción de la pandemia, y que fue presidido, desde el 22 de marzo al 9 de noviembre de 1918, por don Antonio Maura, entonces en el partido Liberal, y cuyo ministro de la Gobernación, en aquel tiempo llamado ministro de Estado, ocupado por don Eduardo Dato, era el competente de hacer frente a la pandemia, que quedaría infectado al igual que su colega de gabinete, el Conde de Romanones que llevaba las carteras de Instrucción (Educación) y Justicia.

Estas críticas contra el Gobierno arreciaron a pesar de haberse rodeado, en fechas tempranas, durante la segunda quincena del citado mes de mayo, para su asesoramiento de un comité científico formado por los mejores expertos sanitarios españoles de la época, como el doctor don Gregorio Marañón.

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04.03.1918. Lo que llegó a llamar la gripe española de 1918 con origen en una base militar de base militar de Funston, Kansas. Foto: Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. 

La Gran Guerra mundial que se desarrollaba, sin lugar a dudas, contribuyó de manera decisiva en su transmisión planetaria por la constante movilidad de las tropas militares desplegadas, de ahí que en sus comienzos saltara la pandemia, desde Estados Unidos a Francia por el puerto de Brest, donde desembarcaron la mitad de las tropas norteamericanas. Rápidamente, se extendiera por las trinchera y frentes bélicos, así como en el ulterior repliegue, una vez finalizada la contienda el día 11 de noviembre de ese mismo año de 1918, con el retorno de los soldados y jefes a sus lugares de origen. Así ocurrió en su extensión a Australia, hasta entonces salvaguardada, o a países asiáticos bajo la Corona británica cuyas tropas coloniales habían participados.

La denominación “española” a esta gripe letal fue debida a la transparencia con que se informó en nuestro país, que fue neutral en esa conflagración mundial, a diferencia de las demás naciones que ocultaban su nivel de infección para no desmoralizar y alarmar a los ejércitos que se desenvolvían en el escenario bélico, a pesar de que, antes de que entrara la pandemia en España, los guerreros combatientes tenían en grandes dosis ya contraídos el padecimiento, como sucedía, aparte de Francia, en Gran Bretaña e Italia.

Año 1918. Un tercio de la policía británica lo contrajo a la vez. Foto: Wikipedia.

Alimentando otra leyenda, entre las muchas que hubo, esta si cabe más bien negra de tipo conspiranoica, sobre la procedencia de marca hispana a la hora de su asignación nominal a la pandemia, los rumores, sin fundamentos algunos, atribuían que la gripe había sido originariamente provocada por agentes alemanes que introdujeron bacilos patógenos en conservas españolas ocasionando la afección de su población así como favoreciendo por su consumo, una amplia y rápida propagación.

Estaba claro que también los del apodo a la gripe iban a ser los vencedores de la guerra y se trataba de una venganza contra España ante la neutralidad que mantuvo.

12.10. 1918. El sambenito de gripe “española” se corrió por todo el mundo. Prensa mexicana. Fuente: Cuencanews.es

Se desarrolló el mal gripal en tres oleadas, la más grave acaeció en el otoño de ese mismo año de 1918, al igual en Jimena de la Frontera, por la mutación sufrida ese verano del virus AH1N1, 22 de agosto, cuya existencia y naturaleza que lo ocasionaba eran totalmente desconocidas. Otra vez fue el puerto francés de Brest, una de las principales entradas de los soldados norteamericanos, donde se constató esta vez la mutación. La última extensión, ya mucho más minorada, sucedió en el primer trimestre de 1920.

Era el mismo virus, porque los afectados por la primera oleada estuvieron inmunizados frente a la segunda.

Por tanto esa mutación llevó a que la pandemia en el otoño que le continuó fuera, por un lado, mucho más letal sobre todo para una franja de población entre 20 y 40 años, y de otra, de mayor capacidad de propagación llegando a todos los rincones rurales sin que apenas contaran con vías de comunicación.

Se suspendió el inicio del curso escolar, 1918-19, así como algunas ferias ganaderas y no se paraba en las urbes de desinfectarse los lugares de espectáculos y de concurrencia pero sin resultados para frenar la gripe.

El hecho de la transmisión de esta pandemia a la población más joven, cebándose con ella, en estudios recientes se atribuye a que cepas de ese mismo virus en algunas de sus variantes había infestado ya con anterioridad a la generación precedente sin apenas manifestaciones externas, por lo que ya mayores llegaron al año 1918 albergaban los suficientes anticuerpos para esa no afección.

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Trabajadores del Ayuntamiento cavan fosas comunes para las víctimas de la gripe de 1918 en Filadelfia. Colegio de Médicos de Filadelfia. eldiario.es.

Aunque las cifras son dispares para cuantificar la crisis de población que generó, hay que ponerse en los límites y carencias de la ciencia médica hace cien años así como la estadística que podía existir; según qué fuente se tome, esta gripe mató entre 50, la cifra más optimista que además se toma normalmente de referencia, y 100 millones de personas, la pesimista. Y afectó a más de 500 millones. La población mundial entonces estaba estimada en alrededor de los 1.825 millones.

Si nos quedamos en la primera cifra, la inferior, un 27 por ciento de la población mundial quedó infectada, con un 10% de fallecidos con respecto a los enfermos, representando el 2,7% del total de esa población mundial.

Comparativamente hablando en relación con los dos conflictos bélicos internacionales que se desarrollaron en ese siglo XX, hay que tener en cuenta que entre 1914 a 1918, la Primera Guerra Mundial en el campo de batalla costó la vida de 10 a 31 millones de personas, entre civiles y militares, 20 millones la más referenciada.

La Segunda conflagación, transcurrida de 1939 a 1945, ocasionó entre 70 a 83 millones muertes. Los más optimistas lo fijan, alrededor de 50 millones, que también es la cifra que más se cita.

En España quedaron infectados por la gripe, 8 millones de habitantes del total de 20 que contaba su censo, muriendo entre 141.000 y 300.000 almas. Oficialmente, en 1918, fallecieron 147.114 personas, 21.245 doce meses después, y 17.825 en 1920.

Si tomamos los fallecidos de españa en unas 250.000 personas, que es la más citada, representaría el 1,1% del total de sus habitantes, por tanto inferior a la media mundial.

En EEUU, fenecieron entre 500.000 y 675.000 personas. Gran Bretaña, 300.000, y el doble en Francia e Italia. Entre 13 y 18 millones en la India, entonces colonia de Inglaterra, y sobre 10 millones en China.

Año 1918. En Inglaterra un pabellón deportivo para aislar a los enfermos de esta gripe. Foto: https://historiaybiografias.com.

El virus concreto, del tipo AH1N1, como se le denominó, de origen aviar, procedente de aves, incluyendo pollos, aves de corral y aves silvestres como patos, causante de esa gripe que duró desde 1918 a 1920, y que afectó a humanos y a cerdos, no se descubrió hasta el año 1932, gracias al microscopio electrónico que una vez aislado pudo observarse. Y aplicar su antídoto, la vacuna, hasta el año 1943.

En julio de 1997, el patólogo, Johan Hultin, ya médico retirado, y los científicos militares al mando del genetista Jefferey Taubenberger, lograron encontrar y extraer los genes del virus vivo de los pulmones de una de sus víctimas, una mujer gruesa que había muerto en 1918 en un poblado esquimal de Alaska. El frío había preservado el material particularmente bien.

Una vez desactivado, fue estudiado. Se supo así que el virus de 1918 no tenía ningún gen de tipo humano: era un virus de la gripe aviar, sin mezclas.

Ofrecía, eso sí, 25 mutaciones que lo distinguían de un virus de la gripe aviar típico, y entre ellas debían estar las que le permitieron adaptarse al ser humano.

Se supo de esta forma que el virus de la gripe “española” se multiplica 50 veces más que la gripe común después de un día de infección, y 39.000 veces más tras cuatro días.

Incluso en fecha reciente se sigue estudiando el episodio pandémico, descifrando que ese salto directo del virus de las aves a las personas implicó asimismo el intercambio de genes entre cepas humanas y de la gripe porcina existentes.

En el tiempo que se produjo esta pandemia se creía que lo provocaba una bacteria. Estaban muy presentes las investigaciones y teorías de los doctores, Pasteur y Koch, que fijaban en los microorganismos bacterianos ser los causantes de todas las enfermedades infecciosas.

El virus se desconocía aún y no había posibilidad con el instrumental existente su detección.

Gripe 1918. Uno de los anuncios milagrosos que proliferaron en la prensa. Fuente: Diario La Vanguardia de Barcelona.

En su combate a ciegas contra este mal, los remedios que se aplicaron en aquella época no servían absolutamente para nada, como: aspirinas en dosis ahora prohibidas (estudios clínicos posteriores han achacado la causa de que hubiera más mortandad al consumo de este medicamento por las afecciones neumonológicas que originaba), quinina, fumigar a las personas y a los objetos con zotal y azufre, enjuagar la boca, fumar para matar los gérmenes, aplicar cócteles de arsénico, aceites de alcanfor o ricino…, Tampoco valían la proliferación que hubo de elixires, tónicos, recetas caseras, curanderos, charlatanes… Todo era inútil ante este mal que muchos consideraron castigo divino por la guerra que se estaba desarrollando entre seres humanos.

Sus síntomas empezaban con irritación de la garganta, dolores de cabeza y fiebre. Proseguía con pérdida de audición, de la vista, aparición de manchas de color caoba que acababan hasta los pies de color negro azulado, delirios, convulsiones, infección pulmonar y muerte. Todo esto se presentaba y así evolucionaba en pocas horas. Solo tenían claro que se transmitía por el aire.

Este virus de la gripe humana además no perdonaba edades en fortalezas físicas ni condición social. No era un mal solo de pobres, ni de edades en riesgos, como niños o abuelos. Enfermaron de la misma manera y sobre todo: adultos de edades medianas.

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04.10.1918. No obstante, en esta fecha e inmersa España en la segunda oleada de infecciones tras la mutación del virus, a pesar de que seguía ignorante el causante, se estaba aprediendo sobre la forma de propagación y la transmisión de la pandemia de ahí estas recomendaciones del Gobierno Civil de Burgos. Fuente: Javier Solana de Madariaga

Más, jóvenes y los más fuertes. Igualmente, presidentes, como de EEUU o de Turquía, también el rey de España, Alfonso XIII, políticos españoles como Eduardo Dato o el Conde de Romanones, el primer ministro inglés… Y murieron príncipes, como el de Saboya y de Suecia… Se fumigó el Congreso y el Senado de España.

Año 1918. Ni el rey Alfonso XIII se libró de contraer  esta gripe. Foto: Biografías y Vidas. Enciclopedia biográficas en línea.

En esas fechas de 1918, cuando estalla la crisis gripal, los medios de comunicación próximos a Jimena eran: «Lábaro Hispana» de Algeciras, «El Calpense» de Gibraltar, «Fénix» de Ronda, y «El Linense» de La Linea.

“Lábaro Hispano”, era en aquel tiempo un semanario dominical que se editaba en Algeciras. Se recogían las noticias y los anuncios de las localidades del Campo de Gibraltar. A la vez, contenía columnas literarias, poéticas o de opinión. Su primer número salió a la luz el domingo 24 de febrero de 1918, por tanto coincidentes con las vísperas de la aparición de la maldita gripe.

3 de noviembre de 1918. El semanario de Algeciras, Lábaro Hispano, desde donde se puede seguir la grave gripe que al igual afectó a Jimena y a todo el Campo de Gibraltar. Fuente: José Carlos Ballester Ortega.

Según reza la Real Academia de la Lengua, con origen en el latino vocablo, labărum, el significado de `Lábaro´ hace referencia al estandarte en forma de cruz y sin Cristo que hacían uso los romanos.

El fundador y director del semanario, “Lábaro Hispana”, de Algeciras, fue Francisco Serrano Gayón. Así estuvo desde su aparición, a inicios de 1918 como se ha dicho, hasta 1921 en que vendió la propiedad y pasó a ser entonces su redactor jefe. Era maestro nacional, aborigen también de Montejaque, al igual que el médico jimenato de adopción, Guillermo Ortega Durán, que ejerció de facultativo en el municipio (1916-1936)

A través de sus páginas, que insisto me ha sido puesto al tanto por el ya gran amigo, José Carlos Ballester Ortega, descendiente del mismo tronco común familiar del referido médico, Guillermo Ortega Durán, es como se puede percibir mejor las peripecias y la virulencia con la que irrumpió la maligna gripe en Jimena así como los avatares de toda índole que le acompañaron.

Serrano Gayón, director del semanario, “Lábaro Hispano”, afincado en Algeciras, estaba casado seguramente con una Sánchez, que podía estar emparentada con la familia Sánchez del serrano municipio de Benaoján, colindante a Montejaque, motivo que puede hacer pensar que el médico, Guillermo Durán Ortega, que tanto colaboraba en los medios de comunicación de la zona, pudiera ser el columnista que firmaba en dicho semanario con el seudónimo X. Y tal vez también hasta con otros sobrenombres.

El doctor médico, Guillermo Ortega Durán, que tomó posesión de su plaza en Jimena, el 9 de junio de 1916. Fuente: Christian Ortega.

En este sentido, coincidente con la opinión de su pariente, Ballester Ortega, pudiera serle atribuido, en ese medio de prensa, la columna firmada por X donde, el 17 de noviembre de 1918  afirmaba textualmente: “(…)  Hablamos de la epidemia y defunciones y no querernos hacernos cargo que más que la enfermedad mata el hambre que constantemente se cierne sobre la cabecera de los desheredados de la fortuna a los que les es de todo punto imposible adquirir ningún alimento.

¡Qué filosofía encierra la mueca del médico que al echar mano al recetario, sabe que está haciendo el papel de comedia, mejor dicho de drama, porque tiene la evidencia plena que el enfermo, a quien receta, más que la farmacopea lo que necesita son los alimentos que, que están fuera del alcance de quien nada tiene! Indudablemente se detendrá un instante y pasará por su memoria las célebres frases del filósofo que se le ocurrió decir que no debiera de existir aquel que no tuviera un asiento y un plato en la mesa de la vida (…)

Estas palabras opinadas presuntamente por el médico, Guillermo Ortega Durán, con contenido de tan fuerte impronta social, seguramente encerraban el drama que en aquellos días del otoño de 1918 vivía en Jimena a consecuencia de la epidemia gripal de características mortales que se desarrollaba y que se entremezclaba con el hambre de ese año, por la ausencia de alimentos, la carestía de los mismos y la sequía que reinó y que arruinó las cosechas del campo, coincidentes todo ello con el último año de la Primera Guerra Mundial cuya demanda de productos hacía que la exportación vaciara los mercados locales y encareciera los precios.

Y sin salirnos del drama pandémico, de la saga familiar serrana de los Ortega Durán con fuerte presencia en el sector sanitario, reseñar que un primo hermano de don Guillermo, por parte de padre y madre, en este caso médico del municipio rondeño-malagueño de Arriate, Antonio Ortega Durán, oriundo de la Ciudad del Tajo, sufriría en su propio seno la muerte de su hijo.

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Antonio Ortega Durán, médico nacido en Ronda y con primer y único destino de vida profesional en Arriate, que sufriría en su propia familia el desgarro por la muerte de su hijo por el hecho pandémico gripal. En el Pleno de diciembre de ese año 1918, la Corporación municipal, en reconocimiento por su proceder en la localidad con numerosos vecinos infestados  por la epidemia gripal, acordó que le fuera concedida al la cruz de Beneficencia de Primera clase . 

Así aparece reflejado en el pleno del ayuntamiento arriateño que tuvo lugar el lunes, día 4 de noviembre de ese trágico año, donde se acuerda transmitirle un sentido pésame y dispensarlo del pago de los derechos de enterramiento con la concesión de una bóveda en el cementerio a perpetuidad. Y es que este médico rural realizó una loable y esforzada labor profesional para salvar la vida de numerosos vecinos de esta localidad. La semana siguiente, 11 de noviembre, se acordó el cierre de las escuelas públicas de esa localidad.

La pandemia parece que tuvo entrada en esta zona geográfica por Gibraltar, propagándose paulatinamente desde Algeciras –en donde aparecieron los primeros brotes entre soldados en el verano de 1918–, atravesando las sierras, hasta afectar inclusive a la capital gaditana.

Ya en septiembre se suspendieron, fiestas y otros eventos que provocaran concentraciones humanas, y en octubre, al igual que en casi toda España, se cerró el curso escolar.

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El diario Abc en su edición dentral de Madrid de 15.10.1918 recoge ese momento álgido de la gripe, donde el miedo y la incertidumbre están apoderadas de la población y donde s sigue hablando erróneamente de microbio. Fuente: Diario ABC

En la línea ya apuntada de dar palos de ciegos para prevenir la extensión de la epidemia, siguiendo el semanario, “Lábaro Hispano”, también es coincidente con lo que acontecía en el Campo de Gibraltar.

Así, se recogía elogiosamente, en su edición de 3 de noviembre de 1918, que las autoridades locales algecireñas, presididos por su alcalde, Emilio Morilla y Salinas, hubieran tomado la medida de controlar el tráfico humano y los vehículos procedente de Los Barrios y La Línea de la Concepción, sometiendo a cuantos entraban en la ciudad a ser encerrados en la plaza de toros para ser fumigados y desinfectados, a la vez que expresaba la queja agria de que no se llevase a cabo la misma determinación con los pasajeros que entraban por ferrocarril, o con la llegada a la ciudad del corcho, al que se le presumía propiedades nocivas que transmitían la gripe.

Año 1918. Al fondo, la Plaza de Toros La Perseverancia de Algeciras siendo regentado por la Beneficencia local y donde se chequeaba y desinfectaba a quienes entraban a Algeciras procedentes de las vías de comunicación que conectaban con Los Barrios y la Línea de la Concepción. Foto: diario Europa Sur 15.10.2017.

En el número del periódico de 3 de noviembre, se recoge la reunión de la Junta de Sanidad, presidida por el General, José Villalba Riquelme, Gobernador del Campo de Gibraltar, donde se toman medidas para la higiene y ventilación de las escuelas, imponiendo un número máximo de alumnos de cara a que no se masificaran, así como de aplicación a los bares con adelanto en este último caso de su cierre en horario nocturno. En cambio, no aparece restricción alguna a imponer a las diversas iglesias o parroquias religiosas donde la concentración humana podía ser también por esa regla de tres un riesgo para la propagación de la pandemia. Se barajaron también, en ese encuentro, posibles locales para aislar a los enfermos de cara a evitar nuevos contagios.

También, en la edición siguiente del periódico, 10 de noviembre, se denunciaba que a pesar del carísimo precio que habían llegado a tener las viviendas y los alquileres, el 99% de los inmuebles situados en el centro de Algeciras carecían de inodoros y de chimeneas con lo que ante esta falta de higiene se hacía más difícil combatir la gripe.

Iglesia de la Misericordia 1918 Bertucci

De J. Limón, era la firma del corresponsal en Jimena del semanario “Lábaro Hispano”. Su nombre completo era, José María Limón Carrasco, maestro nacional de la localidad como lo fue antes su tía, Dolores García. Era hermano de Aurora Limón Carrasco, que pasado los años y enviudada de Juan Callejo Del Barrio (oriundo de Cerbón, de la provincia de Soria, actualmente con 38 habitantes, censo 2010) tuvo una tienda en calle Sevilla, más arriba del antiguo Correos que regentaba Gerardo Esquivel, cerca de las cuatro esquinas del barrio arriba.

La actividad almadrabera fue prolífica en las provincias de Cádiz y Huelva a partir del siglo XIX, de donde venía el inmenso capital que atesoraba el diputado, Serafín Romeu y Fagés, con posibles parientes vía conyugal con Jimena / Foto: J. M. Ruiz Acevedo (http://blogs.ua.es/)

Serafín Romeu y Fagés, valenciano y nacido en 1877, hijo de Serafín Romeu i Portas, era entonces el diputado en las Cortes (aparte de consejero del Banco de España y Gerente del Consorcio Nacional Almadrabero) por el distrito electoral de Medina de Sidonia, que comprendía también a los municipios de, Jimena, Tarifa, Vejer, Alcalá de los Gazules, Facinas y Casas Viejas. Un personaje con una fortuna descomunal, amasada y heredada de su padre, con negocios en los sectores pesqueros y conserveros del atún y de la sardina en Barbate e Isla Cristina. Estaba casada con María Limón y Caballero, onubensa de la localidad de Alosno de nacimiento. No tuvieron descendencia.

De otra parte, Emilia Limón García (hermana de padre del corresponsal de “Lábaro Hispano” en Jimena), fallecida en 1955, María Álvarez Liñán (hermana del médico y del alcalde de Jimena que lo fueron en 1918) y Aurora Liñán Carrasco (la que fuera comerciante, hermana del citado corresponsal que falleció el año 1971 y se casó y enviudó con Juan Callejo del Barrio), prima hermana de la anterior, eran, ese año de la pandemia gripal, la presidenta, tesorera y secretaria, respectivamente, de la religiosa Cofradía de las Hijas de María de Jimena.

Expreso esa posible interrelación parental, vía esposa, del diputado Romeu con el corresponsal periodístico y las citadas devotas de Jimena, porque quizás van a verse reflejadas en las crónicas sobre la pandemia gripal por las insistentes y extensas loas dirigidas al político en el periódico, “Lábalo Hispano”, ante la generosidad mostrada en su ayuda al pueblo como a los demás municipios gaditanos que pertenecían a su distrito electoral.

La sala de reuniones del Instituto Masonico Gibraltar donde celebraba sus cumbres la Logia San Juan, la primera que existió en Gibraltar y en España, y que el pasado año 2017 ha cumplido los 250 aniversarios desde su fundación. Fuente: Diario Masónico.

Como paréntesis, subrayar, como relación familiar con los anteriores Limones, que en el  listado de masones campogibraltareños que ingresaron en la logia, San Juan número 115, de Gibraltar, figuró inscrito, el 19/03/1890, como único vecino, nacido y residente en Jimena, José Limón García, de profesión periodista (según consta en el archivo de la masonería, aunque los herederos me afirman que era maestro de escuela), padre de José, el citado corresponsal de “Lábaro Hispano”, y de Aurora Limón Carrasco. El otro vecino que figuraba afiliado desde el año 1892 a esa Logía, era Antonio Sandaza, industrial, residente en Jimena pero en este caso nacido en Gaucín.

Año 1924, José Limón García, maestro nacional y fue el primer masón jimenato. Militó en el año 1890 en la Logia gibraltereña San Juan, que fue fundada en el año 1767. Era el padre del maestro de escuela, José Limón Carrasco, corresponsal a la vez en Jimena del semanario, “Lábalo Hispano”. Aquí lo vemos, junto a su esposa, María Carrasco. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Entrando en la materia gripal en sus afecciones jimenatas, el 13 y el 17 de noviembre de 1918, firmado en “Lábaro Hispana” por J. Limón, se lanzaba la voz de alarma sobre lo que estaba aconteciendo en el municipio.

“Desgraciadamente para este afligido vecindario, el burlón optimismo oficial y el lirismo oficioso, que pregonaban que en Jimena no pasaba nada, que todo eran alharacas interesadas de los profesionales del periodismo o de determinadas personas encargadas de inflar el globo, han sufrido el mayor de los fracasos, el más duro fustigazo en pleno rostro, el más cobarde de los ridículos. Ya confiesan, los optimistas del comadreo y del paliativo; los del agua de malvas y flores cordiales, que estamos en plena y mortal epidemia de gripe.”

Año 1920. El maestro de Jimena, Manuel Martínez Añón, con sus alumnos y con corbata negra de luto ante el fallecimiento, dos años antes, de su madre, Carmen Añón Moreno, con motivo de la gripe. El propio docente que también contrajo la enfermedad, al igual sus dos hermanas, tuvieron la suerte de sobrevivir. Foto. Retratos de Jimena. Tomo I. Ediciones OBA

Y es que en esas fechas ya habían saltado todas las alarmas oficiales sobre la enfermedad que las autoridades locales de Jimena habían venido negando hasta entonces, achacándolo todo a un bulo de periodistas.

Por tal motivo, el corresponsal local, J. Limón, con rabia e indignación, denunciaba en “Lábaro Hispano” de la forma reseñada el brote epidémico porque, un mes antes, el 6 de octubre, ya había proclamado la alarma sin que reaccionaran los mandamases, y continuaba: “La epidemia de gripe, pese a todas las estadísticas oficiales u oficiosas y a todos los optimismos, se difunde, se intensifica en este término municipal. […] Para probar gráficamente nuestra veraz afirmación, daremos a conocer los siguientes datos oficiales estadísticos, obtenidos directamente de este Juzgado Municipal. En los meses de octubre de los años de 1914, 15, 16 y 17, se registraron en esta población, respectivamente, once, trece once y doce defunciones. La gripe se presentó en Jimena en la segunda decena del pasado mes, habiéndose registrado cincuenta y cuatro defunciones durante el citado mes de octubre de este año (se refiere ya a 1918) ¿Para qué más dato, que éste, desgraciadamente, elocuentísimo y exacto para probar el agravamiento de la epidemia gripal?”

Año 1918. También en el semanario de Algeciras, “Lábaro Hispano”, aparecían anuncios milagrosos para curar la gripe en forma de purgante. Fuente: “Lábaro Hispano”.

En otras crónicas sobre la gripe, J. Limón, informa (publicado el 3 de noviembre) siempre en la línea de citar a conocidas personas pudientes del pueblo, que don Manuel Sánchez Vallejo, su mujer y sus siete hijos, estuvieron afectados por la pandemia. Lo mismo que “la respetable doña Dolores Liñán, viuda de Martin Guerra, Tomás Font de Benito, hermano de un párroco de la localidad, y el cura párroco de El Tesorillo, José María Álvarez Collado” (esta crónica fue escrita el día 20 de noviembre), que era natural de Jimena de la Frontera donde nació en el año 1884 y ejerció en esa pedanía de sacerdote desde 1910 hasta 1933.

En el mismo sentido, sigue informando, J. Limón: “En la familia de los Cavas, residentes en la dehesa de monte, «Buenas Noches», ha habido que lamentar cuatro defunciones seguidas unas de otras: el padre, la madre y dos hijas solteras. Otros dos hijos se hallan atacados también de la gripe”. También, continúa en la misma crónica, murió el pariente que compró la mula perteneciente al difunto, al contraer la gripe supuestamente, “por el uso que hizo de su aparejo”.

En un cortijo de la Cañada del Almendro, igualmente, existían nueve personas atacadas de gripe, concluye J. Limón.

Entre ellas, según me informa ahora el jimenato, octogenario abogado jubilado con residencia en Algeciras, Antonio Pérez Gil, de lúcida mente y precisa memoria, fallecieron por tal pandemia las hermanas, Josefa y Andrea Gil Castro, cuyo padre era José Gil Ríos, campero.

También San Martín del Tesorillo y su campo sufrió el embate de la epidemia gripal. Foto:  Jerónimo Sánchez Blanco.

De igual manera, según “Lábaro Hispano, estaba afectado el cortijo de la «Abejera», cercano al Tesorillo, (el corresponsal de ese semanario en este núcleo de población era, José Blanco del Río, comerciante y polifacético que llegó a ser su alcalde pedáneo en varias etapas y con distintos regímenes políticos.

Sin embargo, esta crónica está escrita por J. Limón de Jimena, fechada el 20 de noviembre y publicada en el semanario el día 24) donde se narra cuando llegó el doctor, Antonio Andrés García, para prestar sus auxilios y se encontró con el tristísimo cuadro de hallarse hacinados en miserables lechos doce personas; los padres y sus diez hijos. Habían fallecidos, la desgraciada madre y tres de sus hijos. Uno de los cadáveres llevaba allí dos días sin enterrar “¿Será cierto caso tan incomprensible en un país civilizado?” acaba preguntando el indignado cronista.

También, J. Limón, informaba, en esta misma noticia, que en el Tesorillo morían los prematuros en los partos de mujeres embarazadas que habían contraido la gripe.

Por parte de J. Blanco de El Tesorillo se informa en “Lábaro Hispano”, que el 10 de noviembre ha quedado constituida, por  Félix Montalbán Sanz, administrador de los marqueses de Larios, dueños del lugar, la Junta de Sanidad, para promover medidas profilácticas que frenen la propagación del mal.

A la vez, alerta de los estragos humanos que estaban ocurriendo en Guadiaro con desgraciadas familias, como Sebastianas Arias Rey y sus sietes hijos, enfermos de la gripe, en condiciones míseras de existencia. También se hace eco de la consternación en Manilva por la muerte por la pandemia de, Agustín Collado Martín, hijo predilecto, edil y persona queridísima en el pueblo.

En dicho año moriría también en Tesorillo, Juan López Granado, perito agrícola, que había llegado a la localidad en 1884 de la mano de los Larios procedente de Vélez-Málaga, como capataz de campo para el cultivo de la caña de azúcar.

Volviendo a la localidad de Jimena, se daba cuenta en el mismo medio por su corresponsal local que pueden contarse más de doscientas invasiones en personas conocidas de la localidad jimenata, y solo contabilizando los afectados gripales en las calles principales. En la zona rural y barrios bajos, son igualmente numerosos los atacados.

Año 1918. Procesión en El Paseo. La población de Jimena desesperada ante la afección gripal de naturaleza mortal, y cuidándose de no apretarse en la procesión para no ser objeto de contagio, sacó a los santos y vírgenes a la calle en rogatoria para que la divinidad parara tan horrenda enfermedad que se estaba llevando por delante a tantos vecinos de la localidad a la vez que en posible petición de que lloviera ante la sequía reinante. Fuente: Retratos de Jimena. Tomo I. Ediciones OBA:

“¿Por qué no se prohíben los entierros solemnes? ¿Por qué se tolera que los cadáveres permanezcan muchas horas en las casas?”, se llega a preguntar el cronista de Jimena ante la impotencia que asola al vecindario de la localidad.

En la relación de familias perjudicadas su salud por la gripe, informa, como afectado, “el ilustrado jefe del partido liberal de esta, apreciado amigo nuestro, don Luis Medina Tovar (posteriormente alcalde electo de Jimena tras las elecciones municipales de 1920 y 1922), su distinguida señora (María Corbacho Sánchez, hermana de Francisco, secretario del ayuntamiento de Jimena) y sus dos preciosas hijas Mariquita (que fue a partir de 1938 la esposa del médico, Juan Marina Bocanegra) e Irene (que acabó casándose con otro médico, Pedro Sánchez, con destino durante cincuenta años en la estación de San Roque) También lo están nuestro querido amigo, el ilustrado farmacéutico, don Antonio Duarte Liñán.”

Año 1927. El abogado jimenato, Luis Medina Tovar, que fuera alcalde de la localidad (1920-1923) y su hija Irene Medina Corbacho, que en 1918 contrajeron la gripe pero salvaron sus vidas. Le acompaña en la imagen el hijo pequeño, Pedro. Foto: Familia Medina Muñoz.

Peor suerte corrió, Asunción Parrado, casada con Rafael Solano y madre de Antonio, Rafael, Ana y Asunción, que falleció (crónica 3 de noviembre escrita el 30 de octubre donde se daba cuenta que ese día había ocurrido cinco fallecimientos por gripe) Al igual feneció, Encarnación Villar Quirós que era hija de Carmen Añón Moreno, viuda de Martínez, madre del maestro, Manuel Martínez Añón, que junto a su mujer e hijas resultaron asimismo contagiados aunque no expiraron.

Asimismo, el cronista, J. Limón, daba cuenta que el miércoles, día 30 de octubre, hubo cinco defunciones originadas por la gripe, entre ellas la joven, Encarnación Villar Quirós, esposa de Miguel Ruiz e hija del juez municipal, Agustín Villar Gon, “modelo ejemplar de hija, esposa, madre y amiga”.

Igualmente, murió de la gripe en Jimena, Antonio Meléndez Ramos, hijo del hacendado, Antonio Meléndez Bautista, y hermano de Diego Meléndez Ramos (que más tarde fuera alcalde de Jimena en el periodo 1934 a febrero de 1936 y tras octubre de 1936)

Año 1922. Francisco Corbacho Sánchez, secretario del ayuntamiento de Jimena, al que cuatro años antes se le había muerto su primogénito, Pedro Corbacho Álvarez, y Diego Meléndez Ramos “Morringa”, al que se le había muerto su hermano, Antonio, también por la epidemia gripal. Fuente: Retratos de Jimena. Tomo I. Ediciones OBA.

En crónica publicada por J. Limón el 10 de noviembre, se constata el fallecimiento de, “el angelical niño, Periquito Corbacho Álvarez, hijo del culto secretario del Ayuntamiento, Francisco Corbacho Sánchez”, y sobrino del médico del pueblo, Francisco Álvarez Liñán, hermano del abogado, Fernando, que era alcalde del pueblo en aquel tiempo y cuya gestión en esta crisis gripal fue elogiada por el semanario, “Lábaro Hispano”, cuando negó (crónica publicada el 24 de noviembre) la salida por la estación férrea de algunos vagones de habas, por existir falta importante de dicho fruto para el consumo jimenato.

Del mismo modo, le sucedió al padre y a la madre del que posteriormente fue sacerdote, erudito e historiador, Martín Bueno Lozano, que se quedó huérfano al poco tiempo de nacer en calle Consuelo esquina a Caminete de Luna.

francisca pérez palmero

Foto de los años cuarenta, Francisca Pérez Palmero, la mujer nodriza del que fuera sacerdote jimenato y gran erudito, Martín Bueno Lozano. Foto: Retratos de Jimena Iº Tomo. Ediciones OBA

Para salir hacia adelante, tuvo que ser amamantado por la vecina, Francisca Pérez Palmero, que vivía en el callejón de la Farmacia, bisabuela materna de los actuales Peláez Sarria de Jimena, a la que Martín Bueno desde que tuvo uso de razón le llamaba a la hija: “Manuela hermana de leche”.

María pasaría sus últimos diez años de su vida viviendo en la estación con su hija Inés y el padre Martín Bueno sería nombrado hijo predilecto de Jimena por su Ayuntamiento en el año 2003 y fallecería en el año 2009 en Algeciras, con 91 años.

Al igual, según me manifestó el funcionario municipal, José María Moreno Vegas, quedó huérfano por esa pandemia gripal, Francisco Reyes García, “Paquiro”, que vivió en un pobre cuartito de calle Alta, cuyo relato biográfico hace pocos días que hice público.

Volviendo a lo que informa el semanario, “Lábaro Hispano”, también le llegó fatalmente la muerte al industrial  jimenato, José Bueno, y a dos de sus hijas a causa de la malignidad del bacilo de la gripe. De estas dos últimas víctimas hace una desconsoladora crónica, J. Limón, donde detalla, que, “habiendo tenido la infeliz mujer (se refiera a la esposa que igualmente estaba afectada por la enfermedad) que dejar el lecho para amortajar a sus hijas; pues es tal el pánico que existe en este vecindario, que ni por humanidad, ni por salario, se presta nadie extraño a la familia, a entrar en la casa donde hay griposos”.

Francisco Reyes García, “Paquiro”, otro jimenato que se quedó huérfano al morir sus padres poco después de nacer en la epidemia gripal de 1918. Vivió en un pobre cuarto de calle Alta. Foto: Retratos de Jimena. Tomo I. Ediciones OBA.

Añadía, “La epidemia gripal se ha difundido con caracteres alarmantes en la población. Ha habido días de ocurrir ocho defunciones en el casco del pueblo y zona rural. Se puede considerar como verdadera excepción la familia donde no hay algún enfermo de gripe” (crónica del 3 de noviembre)

“En los cinco primeros días de este mes han ocurrido trece o catorce defunciones” (crónica del 10 de noviembre)

“En los días que van transcurridos de este mes han pasado de sesenta las defunciones resultando un exceso de mortalidad con relación al anterior quinquenio, de unas cincuenta y cinco” (crónica de J. Limón escrita a fecha de 13 de noviembre) “Pues bien en los doce primeros días de este mes de noviembre han ocurrido 34 defunciones: 19 de ellas registradas en la parroquia de Santa María la Coronada y las 15 restantes en la de la Santa Misericordia. En la barriada de San Martín han ocurrido defunciones. El lunes último (13 de noviembre) se celebraron cinco entierros en Jimena; ayer martes (14 de noviembre) siete sepelios ¡Qué aflicción y qué abatimiento!” 

A la vez que describa esas horrendas muertes de jimenatos, el corresponsal J. Limón, no se recataba lo más mínimo en pregonar los desvelos y beneficencia del diputado por este distrito, Serafín Romeu y Fagés, afirmando que una vez estuvo declarada la epidemia gripal en la zona, se puso al habla con las autoridades, haciéndole las peticiones necesarias y telegrafiando a diario sobre la situación reinante, mientras enviaba: “donativos en metálico para los pobres atacados, desinfectante, suero antidiftérico, etc, etc, advirtiendo al mismo tiempo […] que sus deseos eran que no se careciese de nada en los pueblos”.

Año 1918. Serafín Romeu y Fajés, aborigen valenciano, diputado liberal del distrito electoral que tenía como centro Medina Sidonia. Un ricachón que se movía entre la beneficencia y el caciquismo. Foto: Antonio Aragón Fernández. 

En esa misma línea, prosiguió en sucesivas entregas el semanario, donde podemos también leer que el señor Romeu había girado “como primer socorro mil quinientas pesetas para los casos de más miseria; que había mandado “de su cuenta propia” un suero antidiftérico de reciente formulación del doctor Llorent de Madrid para combatir la enfermedad; que había realizado “un donativo de mil pesetas para el socorro de los enfermos pobres”; que había hecho llegar otros diez tubos de suero antidiftérico más, “para que sean repartidos a los enfermos pobres”; que había realizado “un nuevo donativo en metálico ascendente a la suma de quinientas pesetas, con destino a los enfermos convalecientes pobres”; que había enviado “un bidón, conteniendo diez litros de Ozonoformocreol”, un desinfectante

Estos abrumadores elogios, hizo que hasta un munícipe de Jimena de la Frontera se diera de baja como suscriptor del “Lábaro Hispano”quien seguramente sería su adversario político, según informó igualmente sin pelos en su teclado, el  semanario, (edición 24 de noviembre) en estos condenatorios términos: “Nuestros justos y merecidos elogios al diputado Cortes por Medina Excmo. Sr. D. Serafín Romeu Fagés, han sido causa de que cierta autoridad jimenense se ofusque contrariada y se dé de baja como suscriptor del “Lábaro Hispano” ¡Que contraste más grande! Mientras el celoso diputado por el distrito se desvive por buscar bienestar y dicha para todos y ejerce una labor filantrópica para mitigar los agudos dolores de la pobreza, y la enfermedad en Jimena; la citada Autoridad -más obligada a ello todavía- dando muestra de su ineptitud en la pasada epidemia, censura públicamente, con sus actos, la labor bienhechora del celoso diputado. ¡Así pagan el bien, Sr. Romeu…!

Al igual que lo que ocurría en Jimena, las estadísticas mundiales de la pandemia gripal sobre Nueva York y otras ciudades europeas, daban cuenta del pico durante los meses de octubre y noviembre de 1918 de mortandad extrema. Fuente: scielo.org.mx

Y es que la campaña ante tanta desgracia humana e ineficacia de los antídotos, no tuvo límite alguno en ensalzar al diputado Romeu: hasta se envió al Rey Alfonso XIII una recogida de firmas llevada cabo en los pueblos afectados para que fuese recompensado con la donación de un título nobiliario. Así, según J. Limón (crónica de 29.12.2018), aunque confiesa que la adhesión en su cuantía no fue la deseada, achacándola a la premura de tiempo, “personas de toda las clases sociales, sin distinción de matices políticos, desde los prestigiosos jefes de los partidos, liberales, conservador, hasta los republicanos, socialistas e independientes” firmaron los pliegos que se enviaron al Palacio de Oriente.

Se barajó el título de Marqués de la Frontera, pero el finalmente el sugerido a Alfonso XIII fue el de Marqués de Vejer, quizás porque los peticionarios advirtiesen que aquél ya existía. Al final, no fue ni uno ni otro. El monarca le concedió pasado cuatro años el de Conde de Barbate.

Menos mal que entre tanto elogio del corresponsal de “Lábaro Hispano” al diputado Romeu, no se olvidó en su edición del 15 de diciembre de citar a los que verdaderamente se jugaron la vida en el empeño de erradicar la epidemia: “los beneméritos e ilustrados médicos titulares don Francisco Álvarez Liñán y don Guillermo Ortega, al igual que el de su digno y heroico compañero, don Antonio Andrés (García), médico libre con ejercicio en la inmediata población rural de San Martin del Tesorillo”.

Hay que resaltar que el médico, Antonio Andrés García, no solo cubrió la atención a los enfermos gripales de la pandemia en El Tesorillo, sino también, viéndose desbordado, lo hizo en Guadiaro y en San Enrique.

Año 1893. Quince años antes de que sucediera la gripe. Francisco Álvarez Liñán, que desempeñó un gran papel como médico de Jimena en la crisis gripal. Hizo medicina en la facultad de Cádiz donde acabó en 1907. Tras su ejercicio faculltativo en Jimena fue trasladado a Tarifa donde se jubiló. Aquí se halla sentado junto a su hermano, Fernando, detrás de pie y de perfil, que estaba de alcalde del municipio en 1918. Les acompaña aquí su madre, Rufina Liñán Pajares. La imagen está tomada en el patio donde vivió la familia, en la esquina de calle Llana con calle Sevilla. Luego vivió en esa casa, el sastre Miguel Cárdenas Urbano que venía de Sevilla, antes de trasladarse frente a Tejidos de Juan Romero en calle Sevilla, en su tramo también del barrio arriba. Foto: Retratos de jimena. Tomo I. Ediciones OBA.

No pide, el cronista, un título nobiliario para ellos pero sí al menos que “el Ayuntamiento les conceda un entusiasta voto de gracias u otra mención honorífica parecida, en justo premio a su abnegada conducta profesional, durante la grave epidemia de gripe que se ha padecido en este término municipal”.

Para colmo de males, en la edición de 22 de diciembre, el propio semanario, “Tábaro Hispano”, llega a informar de su redacción en Algeciras, que, “se encuentran enfermos a consecuencia de la gripe en Jimena de la Frontera nuestro distinguido amigo y redactor en dicha población Don José María Limón y su gentil y bella hija Aurora”. Afortunadamente, pronto se recuperaron.

En esas Navidades de 1918 por fin llovió en abundancia en Jimena, como así lo recoge en el mes de enero el corresponsal de “Lábaro Hispano”. El pueblo y el municipio, por mor de esa meteorología, tuvieron durante días cortados el fluido eléctrico procedente de la Central Hidroeléctrica del Corchado, sita junto a la pedanía de San Pablo de Buceite. Aún faltaban tres años para que el padre del que fuera, a partir de 1936, médico de Jimena, Juan Marina Bocanegra, de nombre, José Marina Soria, inaugurase la fábrica de la luz, a la entrada del pueblo, para el alumbrado de las calles y casas de Jimena.

Igualmente, pasada la festividad de los Reyes Magos, la epidemia que ya empezó a decaer en su virulencia mortal a finales del mes de noviembre, parecía que había remitido en Jimena y una joven maestra, que había estado con el alma en vilo por la suerte que podía correr su querido novio, el médico Guillermo Ortega Durán, regresaría de Cádiz bastante más tranquila de cómo se fue.

Año 1921, tres años después de la gripe, Concepción Terrones, doña Pura, que fue destinada a Jimena en 1917 para el ejercicio del magisterio y acabó casándose alrededor del año 1922 con el médico, Guillermo Ortega Durán, Fuente: Christian Ortega.

Esta joven se llamaba Pura y así se recogió en las páginas del semanario a su vuelta: “Regresó a Jimena, después de pasar las vacaciones de Navidad en Cádiz al lado de su distinguida familia, la bella e ilustrada maestra nacional, señorita Pura Terrones.” (“Lábaro Hispano” de 12.01.1919)

En esto que el otro diputado, rumoreado que había sido puesto en su día en el cargo de representación por los marqueses de Larios, José Luis de Torres y Baleña, del partido Conservador, correspondiente al distrito electoral, de Algeciras, que abarcaba los municipios también de La Línea, Los Barrios, San Roque y Ceuta, llegó desde Madrid siendo recibido con descalificaciones sin límites por el semanario, “Lábaro Hispano”, tachándolo de oportunista, pancista y otras palabras de grueso tamaño por haber estado ausente y sin hacer nada por los que le votaron durante la parte álgida mortal de la afección gripal, a diferencia del diputado del partido Liberal, Sr Romeu del vecino distrito de Medina Sidonia, donde estaba incluido Jimena, y que a partir de 1922 llegaría a ser, por esta pandemia gripal y con nombramiento Real, Iº Conde de Barbate.

En esa trifulca, el semanario “Lábaro Hispano”, en su sesgo informativo, ignoraba lo que José Antonio Pleguezuelo cita en su trabajo sobre la gripe en San Roque: «A pesar de los escasos medios con que se contaban para combatir la epidemia, un halo de consuelo y esperanza llegó al Ayuntamiento al recibir una carta del diputado a Cortes por el distrito, en la que daba cuenta de las gestiones que venía realizando para obtener recursos “con que atender a la calamidad reinante por consecuencia de la epidemia que se padece”, carta que fue leída públicamente, “así como otra dirigida al expresado Sr. por Exmo. Subsecretario de Gobernación acordándose así mismo se haga presente a dicho Sr. Torres la gratitud de este Ayuntamiento y vecindario por su conducta así como por su generoso desprendimiento contribuyendo con la suma de doscientas pesetas a la suscripción abierta por este Ayuntamiento a tal efecto”» Y ya entrado en noviembre: «se notificó un socorro del Gobierno de trescientas pesetas “para atender a la calamidad reinante por consecuencia de la epidemia de gripe, de cuyo donativo se tenían noticias por carta recibida del Sr. Diputado a Cortes por este Distrito, Don Luis de Torres”»

El diputado del distrito electoral de Algeciras, José Luis de Torres y Baleña, que sufriría tan fuertes críticas por el semanario, “Lábaro Hispano”, por haber estado ausente de sus votantes cuando más lo necesitaban. Foto. Diario Europa Sur.

Mientras, el incansable corresponsal J. Limón en su campaña continuada en “Lábaro Hispano” a favor del diputado Romeu, proseguía en la edición del 15 de diciembre, tras amainar un tanto el episodio gripal, con el mismo tono:  “El ilustre Diputado a Cortes por este Distrito , Excmo Sr . Don Serafín Romeu Fages, merecedor a que se le nombre hijo adoptivo y predilecto de Tarifa, Vejer , Medina Sidonia y Jiniena, en justa recompensa a su humanitario proceder en las angustiosas y tristes circunstancias por que han atravesado- y todavía desgraciadamente atraviesan- dichas poblaciones con motivo de la asoladora y mortal epidemia de gripe, ha enviado, por conducto del jefe del partido liberal de esta, Don Luis Medina Tovar, un nuevo donativo en metálico ascendente a la suma de quinientas pesetas, con destino a los enfermos convalecientes pobres de la localidad”.

Asimismo, en posterior publicación (enero de 1919) ya habiendo amainado la pandemia gripal: “Por carta recibida en esta sabemos, con la natural satisfacción, que debido a las incansables gestiones del ilustre Diputado a Cortés, don Serafín Romeu, ha concedido la Subsecretaría del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, doce pupitres bipersonales con destino a las escuelas Nacionales de niños de esta ciudad. Felicitamos por el lisonjero éxito obtenido a nuestro distinguido amigo, señor Romeu”

Los artífices de la Restauración monárquica cuya alternancia en el poder duraría varias décadas presididas por el nepotismo, el caciquismo y la corrupción. Foto: Google.

La verdad es que el sistema político caciquil impuesto por la Restauración borbónica canovista, que duró desde finales de 1874 a 1931, hacía aguas por todas partes y raro era el político de fiar, fuera conservador o liberal. Así, este Exmo Sr Romeu sería acusado con pruebas y en reiteradas ocasiones durante su etapa de representación de chaquetero y por comprar votos y periódicos, en este caso para que firmas tan notables como Azorín u Ortega y Gasset no pudieran escribir artículos que influyeran en la opinión pública, acabando conspirando contra la II República en la fracasada sanjurjada de 1932 y financiando ulteriormente el golpe de Estado del general Franco. Murió en Italia cuando compraba barcos de guerra para los militares sublevados.

Aparte de esta batalla política, aprovechando que la gripe hacía estragos por distintos puntos de la geografía humana gaditana, la realidad poblacional de Jimena muestra que su censo desde 1900 a 1910 tuvo un incremento notable con 1480 nuevas almas, en tanto en 1920, en relación con el decenio anterior, lo hizo tan solo con un aumento de 313 habitantes, por lo que es de suponer que la pandemia gripal sufrida algo tuvo que ver con ese freno a su ascenso en número de vecinos.

Sabemos también por el semanario “Lábaro Hispano”, que la pandemia afectó a Gibraltar, pero se desconocen cifras concretas más allá de incidencias por contagios en barcos atracados. Foto: Google.

Por último, recojo cifras que distintas fuentes dieron de otras zonas y poblaciones próximas a la localidad de Jimena sobre el nivel de afección de este episodio gripal, hecho no que fue fácil transcribir aquel tiempo por lo que hay que entenderse como aproximación. Tampoco los datos que de la comarca campogibraltareña que periódicamente publican los medios de comunicación nacionales, ABC o La Vanguardia de Barcelona, son fiables.

En esta línea confusa, el corresponsal de “Lábaro Hispano”, en el Tesorillo, José Blanco, en la edición del 5 de enero de 1919, y contradictoria con otras fuentes, asevera: “Tocó a su término la epidemia gripal en esta zona, cuyo resumen estadístico es el siguiente en el día de hoy: Campo de Jimena: Atacados 237 y defunciones 4. Tesorillo y extrarradio: 893 y 3 muertes. Termino de Castellar: 62 y 2: Termino de Casares: 46 y 0. Termino de Manilva: 53 y 0”, cuando el propio cronista informó de la muerte del edil de esta última localidad e hijo adoptivo.

En 1918. La casa de mano derecha que hace esquina con la cuesta La Calzada con calle Sevilla era por aquel tiempo de gripe el Casino de Jimena y enfrente tenía su casa y despacho particular el abogado, Fernando Liñán Álvarez, que hizo Derecho en la Universidad de Granada y era el alcalde de Jimena. Luego esa casa del Casino sería comprado por el padre de Francisco Pérez Gil “Paquito” donde puso una tienda de tejido y al igual vivió el matrimonio, José Luis Pérez Gil y Eulalia Gómez García. Fuente: María Corbacho Alvarez.

En tanto, en el digital, “Vejer en la hemeroteca y libros digitales”, se afirma: “En el municipio de Vejer en los años 1918 y 1919, sumando un total de al menos 3.229 afectados por la gripe, de los que 1.659 se hallaban en Vejer y 1267 en Barbate. En Barbate llegaron a fallecer con motivo de esta epidemia unas 58 personas, casi el doble en Vejer y 13 en Zahara”.

Por el contrario, de rigor aparece el estudio realizado por, José Antonio Pleguezuelos Sánchez, sobre la afección de la gripe en parte del municipio de San Roque, publicado en la revista La Almoraima. Aquí se cifran los fallecidos directos por la gripe en, 107 personas. de 10.903 habitantes que tuvo en el censo del año 2020 (…) “Una crisis que la podemos enmarcar entre los últimos días del verano y los primeros días de diciembre” (…) “Los últimos días de septiembre (7,47% muertes), el mes de octubre (66,35% de los fallecimientos) y mediados de noviembre (25,23% víctimas mortales en el total de este mes), en San Roque y sus barriadas aledañas, fueron atendidas por gripe más de mil personas; es decir, alrededor del 10% de la población. Cifra que consideramos algo baja al no haber datos sobre los casos de invasión por gripe en la zona de Guadiaro y San Enrique”. (…) Tampoco de la afección a militares, a pesar de que  (…) en esas fechas estaba acuartelado en San Roque el Regimiento Extremadura número 15″ (…) cuyas (…) “instalaciones quedaron claramente desbordadas” por los uniformados enfermos de gripe que (…) “colapsaron el hospital (local) de la Caridad”. 

Afectó más a hombres (56,07%) que a mujeres (43,92%) y a niños, jóvenes y adultos (sobre todo en la franja de 30 a 40 años) que a ancianos, considerados a partir de 50 años, que fueron pocos.

Sean cuántos fueran, el paso de los meses llevó a que afortunadamente el 14 de junio de 1919, el gobernador civil dio por extinguido esta pandemia gripal en la provincia de Cádiz que tanto dolor, sufrimiento, desgarro y luto familiar ocasionó.

Quizás, si las cifras estimadas que se publicaron no traicionan, el Campo de Gibraltar habría superado la pandemia gripal de 1918 con menor número de víctimas mortales que cuando se había presentado la fiebre amarillo, entre agosto de 1803 y enero de 1804, con un balance de muertes de 5000.

En Jimena, esa crisis sanitaria tan letal se inició el 27 de octubre y finalizó el 30 de noviembre del mismo año. Los decesos se cifraron en 50, 29 hombres y 21 mujeres y la población del municipio estaba cifrada en 7.500 habitantes.

Bibliografía:

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Pleguezuelos Sánchez, José Antonio. “La gripe de 1918 en San Roque (Cádiz)”. Almoraima. Revista de Estudios Campogibraltareños, 45, Octubre 2016. Algeciras. Instituto de Estudios Campogibraltareños, pp. 139-149.

“’El cronista’, de Juan Pérez Arriete, cumple 100 años”. Diario Europa Sur. Autor: M.E.S. 17.03.2012.

“La gripe española, la misteriosa epidemia que el mundo censuró por mirar hacia las trincheras”. Diario ABC de 15/03/2016. Autora: Lucía M. Cabanelas.

“La gripe `española´ más letal que las guerras mundiales”. Fuente: LX Semanal. Grupo Vocento. 26.02.2018.

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“Jimena de la Frontera. Demografía”. Wikipedia.

“Víctimas de la Primera y la Segunda Guerra Mundial”. Wikipedia.

“Y Jimena se vistió de negro”. Autor: José Manuel Algarbani. Año 2011. Editorial, Diputación de Cádiz.

“Historia de San Martín del Tesorillo”. Jerónimo Sánchez Blanco. Año 2007.

“Serafín Romeu y Fagés”. Noticias de un pueblo. Vejer en la hemeroteca y libros digitales. Rate This.

“Serafín Romeu. 1 y 2” Historias de Casas Viejas. El caciquismo.  De Salustiano Gutiérrez Baena. 26 de Octubre, 2013.

“Serafín Romeu Fages, Conde de Barbate. Estampas del Barbate viejo. Antonio Aragón Fernández.

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Historia Económica del Campo de Gibraltar”. Volúmen IIIº. Edad Contemporánea. Antonio Torremocha y Francisco Humanes. Año 1989.

“Resuelto el misterio del virus de la gripe “española” de 1918″. Estudio dirigido por el doctor Michael Worobey, de la Universidad de Arizona (UA), en Tucson, Estados Unidos. Europa Press. 29 de Abril 2014.

“Las medidas de Madrid ante la gripe española de 1918: aislamiento y desinfección con hipoclorito de cal” Mónica Arrizabalaga Edición diario ABC:

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“Como un ladrón en la noche”: la pandemia de gripe de 1918 que cambió el mundo y que luego fue olvidada. Iñigo Sáenz de Ugarte. eldiario.es. 30/05/2020

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Johan Hultin. Wikipedia

Testimonios orales

Juan Callejo de la Vega, María Corbacho Álvarez, Juan Peláez Sarrias, Antonio Pérez Gil y José Regueira Ramos. 

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