El patrimonio cultural como motor económico del Campo de Gibraltar

La palabra economía puede interpretarse bajo varios puntos de vista y el que aquí nos interesa, la define como la ciencia que estudia tanto los recursos como la creación de riqueza, satisfaciendo al mismo tiempo las necesidades humanas, con la producción, distribución y consumo tanto de bienes como de servicios en una colectividad.

Basílica de Baelo Claudia

Carlos Gómez de Avellaneda Sabio. Asociación Cultural La Trocha e Instituto de Estudios Campogibraltareños

A medida que avanzó la evolución física, mental, cultural y social del ser humano desde las etapas más lejanas de la prehistoria, fue siendo más difícil la autogestión total, es decir, el que un individuo pudiera solucionar por sí mismo todas sus necesidades, a menos que estas se reduzcan a lo más imprescindible para la supervivencia.

A medida que evolucionaron positivamente las sociedades, se multiplicó la especialización en aquellos trabajos que atendían necesidades concretas del conjunto social, o sea que el solucionar algo de alguien esa persona o grupo recibía algo que a su vez solucionaba alguna de sus propias carencias. Por lo tanto, la posibilidad de ganancia va en función de poder cubrir una determinada necesidad. Estas ideas, elementales y universales, tienen una aplicación tan rica y variada como lo es nuestro mundo y los refinamientos de las sociedades avanzadas, cuyas necesidades a cubrir son cada vez más sofisticadas.

Retrocediendo un poco en el tiempo, hallamos fascinante ejemplo en la resurrección de Algeciras en el siglo XVIII. Como es sabido, la ciudad, tras un asedio de dos años (1342-1344) y fama mundial, fue conquistada por el esfuerzo conjunto de varias potencias europeas y la coordinación de aquel gran rey que fue Alfonso XI. La ciudad cristiana fue importante puerto comercial al haber quedado libre con su conquista la conexión marítima entre las potencias económicas mediterráneas y las del norte de Europa. Tras 25 años, y de forma casi novelesca y con muy poco esfuerzo (la guarnición estaba en una guerra civil castellana) la ciudad termino en poder del Mohamed V, sultán de Granada. Fue en 1369 y en 1375 a causa de haber adquirido Gibraltar y no poder defender ambas poblaciones, los granadinos abandonan y destruyen la más grande, Algeciras, y se repliegan a la pequeña Gibraltar, entonces nido de águilas en peñasco inaccesible.

La Algeciras destruida y sus campos atraviesan más de tres siglos reducidos a una economía agro-ganadera, controlada desde Gibraltar hasta la perdida en 1704, con la que Ceuta perdió su principal puerto de suministros, verdadero cordón umbilical con la península. Otros puertos trataron de heredar esa función, con mediocres resultados y el agravante de la angustiosa situación de Ceuta, que llevaba décadas asediada por los marroquíes. Ese problema fue solucionado con la rehabilitación del puerto de Algeciras, justificada ante la necesidad de socorrer a la cercana Ceuta. Y las necesidades del nuevo puerto se solucionaron con la repoblación voluntaria y espontanea de la derruida ciudad. Este hecho insólito se debió a numerosos emprendedores que vinieron de toda España ante la posibilidad de negocio y ganancia que se ofrecían a los diferentes sectores económicos.

Hemos referido un ejemplo local de como el solucionar una necesidad es factor para la creación de empleo y riqueza, delatando también como los factores económicos son generalmente las causas secretas de la historia. Pero esta, al cabo del tiempo, se puede convertirá su vez en factor económico, pues no se reduce al recuerdo de dramáticos acontecimientos, ya que la historia verdadera historia completa es polifacética. Se trata de la suma de muchos hechos, pequeños y grandes, individuales y colectivos Lo producido por esa acción humana, ya sea material o inmaterial se puede convertir muchas en Patrimonio Cultural, y este se está convertido en un objeto más de consumo, en paralelo a esa Industria Cultural que antes de la pandemia, generó en Europa alrededor de los 560.000 millones de euros, alcanzando más de ocho millones de empleos, o sea el 4,5 % del PIB europeo. Dejamos para otra ocasión el analizar las posibilidades de nuestra comarca en ese aspecto general y nos centraremos exclusivamente en nuestro patrimonio cultural material, diciendo, de paso que este tipo de turismo, en España y antes de la pandemia atrajo a 7,5 millones de turistas extranjeros, generando 6.000 millones de euros.

Desde la prehistoria, la comarca ha sido escenario de importantes acontecimientos de la historia humana y se asentaron en ella diversas culturas, lo que ha dado lugar a un patrimonio cultural material tan rico como poco conocido y menos aún explotado económicamente. De él diremos que lo único atendido al nivel que merece es el conjunto arqueológico de Baelo Claudia, que en 2019 fue el espacio cultural más visitado de la provincia de Cádiz, con 166.796 visitas. También allí se habían celebrado en el año anterior 177 actividades que atrajeron a nada menos que 295. 449 asistentes. Es indudable la cantidad de puestos de trabajo que genera este éxito, que se debe en realidad a haberse tomado el asunto totalmente en serio por parte de la administración, investigando, restaurando y habilitando el conjunto para su aprovechamiento, dotándolo de un centro de interpretación y atención al visitante que es modélico en su tipo y un verdadero museo. Baelo Claudia o Bolonia constituye un ejemplo de cómo deben hacerse las cosas y si esa dedicación se aplica a todo nuestro patrimonio cultural, este sería un verdadero motor económico para la comarca. Nos pondríamos a la cabeza en cuanto al aprovechamiento de nuestras potencialidades, gracias a ese aprovechamiento tanto socio-cultural como turístico del patrimonio heredado y que hemos de saber administrar. Mas adelante seguiremos explorando sus posibilidades…

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