La aprobación por unanimidad de la propuesta para instalar tres stolpersteines —los emblemáticos adoquines de latón de la memoria— supone un triunfo de la dignidad, la justicia y la reparación histórica para la ciudad, rescatando para siempre del olvido los nombres de Andrés Sánchez Zambrana, Manuel Sáez Ayala y Francisco de la Rocha, los tres algecireños deportados y asesinados en los campos de concentración de Mauthausen y Gusen bajo el horror del Tercer Reich.
El camino institucional hacia este reconocimiento unánime, coordinado con la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía para iniciar los trámites ante la fundación alemana Gunter Demnig, tuvo un momento cumbre de enorme carga emocional durante la sesión plenaria. La intervención de la portavoz socialista, Rocío Arrabal, conmovió profundamente al salón de plenos a través de una exposición tan emotiva como firme en la defensa de la memoria democrática. Arrabal no solo subrayó la urgencia de este homenaje como «una advertencia al futuro» y una vacuna para no repetir los errores de la historia, sino que protagonizó el instante más humano de la jornada al dirigirse directamente, con gratitud y satisfacción, a uno de los familiares de los represaliados allí presentes.
Con este rotundo respaldo institucional, impulsado originalmente desde la Secretaría de Memoria Democrática de la ejecutiva local del PSOE bajo el asesoramiento fundamental de Luis García López, Algeciras no solo salda una deuda histórica con sus propias víctimas del fascismo, sino que abraza firmemente a sus familias, demostrando que el empeño de los allegados y el consenso político son capaces de hacer visible, por fin, la verdad que pretendió ser borrada.
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