Durante la disertación, Pérez Girón abordó el contexto histórico y social que rodeó los primeros años del imaginero en el municipio, analizando cómo el entorno sanroqueño influyó en su trayectoria vital y en el posterior desarrollo de su reconocida personalidad artística. La conferencia permitió repasar las vivencias y la profunda huella dejada por el genial escultor, considerado una de las referencias más universales e influyentes de la imaginería y el arte del siglo XX en la comarca.
La cita representó además una valiosa oportunidad para poner en valor la memoria cultural de San Roque a través del estudio historiográfico de uno de sus hijos más ilustres. El Espacio Cultural Nueva ’63 acogió a vecinos, investigadores y admiradores de la obra de Ortega Bru que se acercaron a esta revisión biográfica e histórica impulsada por el cronista oficial de la ciudad para conmemorar esta efeméride.
En su intervención el ponente señaló que era inevitable referirse a lo que supuso la tragedia vivida por la familia: los asesinatos de los padres del artista, reconocidos progresistas de la comarca, y la propia prisión del imaginero tras luchar en el lado republicano. Especial mención hizo de la madre, Carmen Bru. Persona muy querida en la ciudad y comprometida con las clases populares. Actuó como enfermera en el Hospital Municipal durante los enfrentamientos de julio y, sin embargo, fue detenida y asesinada en el término de Tarifa. Aludió al intento de rescatar de los restos en el cementerio de Tarifa en 2003 y cómo resultó infructuoso.
Tuvo palabras de recuerdo para distintos miembros de la familia como Marina y Germinal Ortega Bru, que en todo momento le facilitaron el trabajo de investigación, y con las que mantuvo la amistad hasta la muerte de ambas.
Asimismo, relató los últimos momentos del esposo de Carmen Bru, el sindicalista Ángel Ortega. Testimonios recogidos de testigos, presos con los que compartía celda.
Pérez Girón también dio a conocer algunas cuestiones poco conocidas, como que el monumento —que luego habría de realizar otro escultor, estaba destinado a ser realizado por él (hoy conocido como el León Ibérico situado en la entrada a San Roque de Cuatro Vientos).
O el proyecto de estatua a Simón Susarte —héroe histórico gibraltareño— que por orden del gobierno por temor a la «reacción inglesa» quedó en suspenso.
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