La cita sirvió para repasar la trayectoria vital y artística del homenajeado Salvador de Ana, una figura muy querida en el tejido cultural de la zona, cuya pérdida sigue estando muy reciente.
Para perfilar el legado del autor, el encuentro se enriqueció con las intervenciones y colaboraciones directas del escritor y cronista oficial de la ciudad, Antonio Pérez Girón, así como de Manolo Báez y Juan Carlos Muñoz, quien presentó su libro «Lorca. Legado flamenco». . Los ponentes desgranaron pasajes de su producción literaria y compartieron vivencias personales que ilustraron la calidad humana del escritor.
Antonio Pérez Girón, ofreció una conmovedora semblanza sobre su figura. Pérez Girón no solo desgranó la evolución artística del autor, fallecido en diciembre del pasado año, sino que puso el foco en su inquebrantable calidad humana, instando a las instituciones y creadores locales a rescatar su obra inédita y a mantener viva una memoria literaria que definió como «heterodoxa e irreverente». Cuerpo: Durante el acto conmemorativo, Pérez Girón recordó los inicios compartidos con Salvador de Ana en el Aula José Cadalso y repasó sus primeros poemarios individuales, como Intimidades de don Juan. En busca del tiempo ganado (1996) y Los versos consagrados (1998). El cronista destacó la valentía formal del autor al señalar que, «fiel a su filosofía vital, presentaba un verso fuera de lo común, heterodoxo e irreverente, en ocasiones, como hasta entonces no se había hecho presente en la comarca».
En un cálido y sencillo homenaje brindado al recordado escritor sanroqueño, la intervención del escritor y periodista Pérez Girón ahondó en el punto de inflexión que supuso la publicación de Cancionero de la Cava (2001), obra que el propio Pérez Girón tuvo el honor de prologar. Según el cronista, este libro cerró una primera etapa para dar paso a un «especial talento para la letra flamenca», una sensibilidad musical y poética que no era casual, sino que estaba profundamente ligada a sus raíces en la geografía popular de La Colorá, rodeado de patios pobres, candelas y el eco de voces flamencas. «Salvador pertenecía a una generación que se deleitaba con Jimmy Hendrix o Pink Floyd, pero que al final terminaba escuchando flamenco», rememoró con cercanía.
El plano personal ocupó un lugar central en la semblanza, rememorando los años en los que ambos coincidieron profesionalmente en la Delegación Municipal de Cultura y las largas conversaciones que mantenían en el despacho de la Plaza de la Iglesia. Pérez Girón ensalzó la autenticidad del homenajeado por encima de su producción artística, asegurando de forma categórica que «Salvador era un hombre de una enorme nobleza, bueno; alguien que no dejaba indiferente a quien tuviese la oportunidad de tratarlo».
Para finalizar, el cronista oficial hizo un llamamiento explícito para rescatar un texto inacabado en el que el poeta trabajaba antes de su partida, como un último y necesario tributo. Asimismo, apeló a la responsabilidad del colectivo cultural con una firme advertencia sobre el paso del tiempo: «Si los poetas no recuerdan a los poetas, la obra de quien desaparece corre el riesgo de caminar hacia el olvido».
Mercedes Sánchez, propietaria y responsable del espacio Nueva 63, recordó emocionada que el proyecto cultural ya cumple cinco años de andadura. Sánchez se mostró especialmente conmovida por poder brindar esta edición a Salvador de Ana, a quien definió como un gran amigo, justificando la idoneidad de articular un acto íntimo y profundo alrededor de su persona, sus textos y su inolvidable forma de ser.
El evento cultural contó con un marcado respaldo institucional y social, destacando la asistencia de la concejal de Igualdad y Asuntos Sociales, Eva Gil, quien acudió en representación del Ayuntamiento.

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